lunes, 2 de marzo de 2015

Diario de Abordo 2.0 de un@ estudiante de medicina

Día #X: "INSIGHT": inquietudes y meditaciones

Desde que entramos en medicina, conforme pasan los primeros años nos intentan transmitir que el objeto de estudio ( no viéndolo como un objeto sino como un Objetivo a llevar a cabo) es el paciente en su conjunto, no solo "la parte u órgano afectados". El estudio, el escrutinio de lo que sería averiguar y mitigar la dolencia del paciente lo llevamos a cabo mediante el análisis del mism@. Lo sé y lo sabéis queridos compañeros: nos encanta analizar, evaluar a los demás...quiero decir, a los pacientes, claro....
Pero....¿a alguien se le ha ocurrido analizar detenidamente a....digamos la "fauna" estudiantil de medicina? -no voy a entrar en el colectivo que ya trabaja por cuestiones de falta de recursos para el análisis-.
Desde mi humilde experiencia en este hábitat, podría decirse que existe un amplio espectro, y que como casi todo en esta vida, es imposible establecer en unos límites rígidos e inflexibles. No obstante, creo en un rasgo que, aunque no en todos, en muchos casos se cumple bastante:  la Obsesión. No digo que TODOS lo tengan, pero es una característica bastante prevalente en nuestro colectivo. Fijaos: para estudiar, cada uno tiene SU FORMA: apuntes a mano, a ordenador, mirar directamente del libro....y cuando vas a una biblioteca, sabes cuando se trata de un estudiante de medicina ¿porque? 2 rasgos característicos: 1- la montaña de papeles/libros y 2- Tienen un rotulador/fluorescente para subrayar CADA palabra. Existe una clasificación arbitraria, una gradación de información de más a menos importante que según su grado de importancia irá de un color u otro. Evidentemente, TODOS LOS TITULOS irán del mismo color Y si se me gasta el subrayador, buscaré otro DEL MISMO COLOR. Sin embargo, no necesariamente será una obsesión por la medicina, puede ser....hacia el deporte o hacia el orden de todas las cosas....Amén.
Pero noooo!! No es el Unico rasgo ni necesariamente el más prevalente....conforme pasamos más asignaturas clínicas, las tasa de gente con Hipocondría aumenta de forma exponencial: no es raro hacer cardiología y escucharte a compañeros que dicen tener "unos latidos muy raros", o dolores torácicos cuando realmente son gases.....¿y en psiquiatría? Vamos, TODOS Locos!!  Pero es que compañeros, ¿quien de nosotros no está loco? Somos sádicos y masoquistas, parece que nos guste que nos "puteen"...¿6 años de carrera, estudiando como locos, dejándonos los codos,para luego hacer un MIR y entrar en una troncalidad?.... Luego, hay peculiaridades, claro está.....esta el tipic@ estudiante con delirios....sisisisi, yo diría que el delirio mas predominante es el Delirio Megalomaníaco (sentirse superior, para los no frikis de medicine), seguido de ciertos criterios del trastorno de personalidad Narcisista.....pot ser, per què no!
 Luuego en los ABPs....ay! Los ABP, una grandísima fuente de información: disponemos del verborreico, del hiperactivo con hiperprosexia, del impulsivo, del tímido, del agresivo e incluso me atrevería a decir que hay hasta un neurótico (o más) por ahí rondando....depende del grupo abp que os toque, claro...
Por supuesto, en la lista de "cualidades" del estudiante de medicina, no podía faltar el Neuroticismo o falta de adaptación a situaciones estresantes....quien no ha tenido nunca un ataquillo de ansiedad o de lloro por el estrés de la carrera? Ah! Se me olvidada,  el estudiante de medicina, tiene TOLERANCIA CERO al error (o para hacer honor a algunos melodramáticos, al fracaso) pero esto es muy simple de explicar: no se equivoca......nunca.... Somos Dicotómicos, ambivalentes, en épocas de exámenes sobretodo somos muy lábiles y nos volvemos todos personas con cierta protusión de ojos (no sé si a efectos del estrés, el cafe, redbull, coca cola, anfetas o sea lo que sea lo que tome cada uno).  A veces, incluso en clases de anatopato, radio, o algunas de estas (disculpadme a los compañeros que os gustan estas asignaturas) hasta podemos ver alguna que otra narcolepsia!!

 Conclusión: ¿La clave?: encontrar el equilibrio. El ¿cómo?........................................
Suerte JA-JA-JA



sábado, 30 de agosto de 2014


Comunicación inconsciente


Algo inexplicable, misterioso, extraño.... Los hilos de la incertidumbre vuelan, bailan al son del tiempo, como estelas de humo que no quieren desaparecer en la inmensidad del espacio, que no quieren perder su identidad y difuminarse en esta realidad espacio-tiempo en la cual creemos vivir el ser humano. 
Es tan...tan complicado predecir o ni siquiera intentar plantearse cómo juegan con nosotros las fuerzas externas del... ¿Destino? Del ¿"porque tiene que ser así"? O simplemente, la esencia  o el impulso que mueve a las personas a actuar. 
Con el tiempo aprendemos que las personas no son solo aquello que dicen o pretenden aparentar mediante palabras vacías de sentido, acciones, hechos, sino que son mucho más; no obstante la comunicación verbal es importante, la no verbal es más valiosa; más valiosa por el hecho de que no se trata únicamente de los gestos, sino miradas, sonrisas, expresiones faciales que son imposibles de catalogar pero que en el momento en el cual las vemos entendemos perfectamente su mensaje, incluso cuando ni el emisor es consciente de aquello que está expresando pues....aunque la mente sea la que, en principio, gobierna nuestras acciones, el corazón finalmente suele ganar la batalla. Y esto es tan cierto como que hay dia y noche, bien y mal, blanco y negro. 

El ser humano es un ANIMAL , por mucho que no les guste a algunos. Y como animal, necesita recrearse como la especie que representa, es decir, el hombre o la mujer. Somos animales sociales que necesitamos expresar incluso cuando creemos que "no hace falta".  Y no os equivoquéis, lo hacemos, expresamos constantemente, incluso con nuestro silencio. 

Resurgir

Con el tiempo, la bruma y los vientos oscuros de la incertidumbre fueron apoderándose del sujeto. Comenzaron siguiendo sus pasos. Lentamente, fueron acercándose al ser cuyo sexo era imposible distinguir por la neblina que se iba apoderando del mismo. Sigilosamente....sigilosamente fue acariciando sus pies, los dedos de sus manos, su esbelta espalda. Se arrastraban como si de una espesa lava negra tratase. Daba igual cuánto corriese, cuántas veces intentase zafarse de aquella sustancia viscosa. No desaparecía. No se despegaba. Le lloró, le suplicó; pero no era suficiente. 
Aquella masa indefinida del color del vacío continuaba subiendo, imparable. Trepaba por las piernas, los brazos, el torso. Se adentraba en el interior de aquel cuerpo temeroso, por cualquier orificio o barrera natural que encontrase. El contacto de aquella criatura era frío. Más frío que el hielo. Era un frío diferente, jamás sentido. Cada poro de su piel se tensaba al contacto. Cada entraña temblaba ante la entrada de aquel cuerpo extraño en el organismo. 
Poco a poco, la masa, fue adquiriendo forma: a la altura de los hombros, se convirtió en una sola y, definiéndose en forma de garra invadió el cuello de aquel ser. Subió por el mentón hacia la comisura de sus labios. Los acarició, rozó sus dientes, besó su lengua y se adentró en sus profundidades. Mientras, otra parte de la sustancia aquella, continuó reptando hacia la nariz, las mejillas, palpó sus orejas, como si una amante fuera, y continuó su vasto recorrido por el cuero cabelludo. Finalmente, el sujeto no era más que un manto oscuro, impregnado de aquello con vida propia en donde lo único que todavía parecía humano eran sus ojos. La masa, al darse cuenta de su error, comenzó a acercarse hacia los ojos, convirtiéndose en sus párpados. Para el sujeto, sobrevino la oscuridad más inescrutable. 

-Abrí los ojos. En frente mío, deduje que había un espejo. La niebla, era tan espesa que no 
podía ver mi rostro reflejado en él. Solo distinguía una figura, mal definida. Aunque tuviera 
los ojos que dan al mundo exterior cerrados, mi yo interno, aquella 'cosa', no me lo podía ocultar. Y jamás podría. 
Tenía tantas dudas....tanto miedo, que se apoderó completamente de mi ser. Invadió cada centímetro de mi cuerpo, me quitó cada anhelo, cada bocanada de aire, cada ilusión. ¿Es esto lo que produce la indecisión, la inseguridad? ¿Dejamos de ser dueños de nuestro cuerpo, de nuestra voluntad? ¿Cómo puede, algo que es tan abstracto, adueñarse de nuestra vida?-

La duda, el miedo; sentimientos tan fuertes, tan poderosos, capaces de invadir el razocinio, de cambiar todo aquello que nos rodea y reducirlo a la nada. 
Es difícil tomar decisiones...sobretodo cuando no sabemos el resultado de las mismas, ni sus repercusiones. Nos gusta pensar, autoconvencernos, de que vale la pena quedarse en la supuesta estabilidad en la cual la sociedad pregona que debemos de estar. La burbuja de cada uno, es aquello que solo nos pertenece a nosotros mismos;prácticamente, lo único que podemos reafirmar que es exclusivamente nuestro. Si no va a explotar... ¿Por qué inducirla a que explote? Y es entonces, cuando todos nuestros miedos, inseguridades y todas las decisiones no tomadas nos invaden. Nos corroen por dentro. Se adueñan de nuestra persona. Y nos hacen ser uno más de las masas. Manejables. Influenciables. Hasta tal punto que es muy difícil salir. 
La comodidad, significa estabilidad. 
El arriesgarse, el tener la suficiente valentía como para decir no, conlleva saltar al vacío de la incertidumbre, del 'no saber' qué será de nosotros. El arriesgarnos a equivocarnos, a no ser aceptados por una sociedad que no busca el bien común, sino el crear gente sin criterio, sin capacidad de autocrítica, en resumidas cuentas, gente pusilánime, cobarde. 
Ante este aparente callejón sin salida, solo nos queda plantearnos si existe un pequeño agujero por el cual salir. Resurgir de las cenizas de nuestra mediocridad, volver a nacer. Para ser mejores. No por y para la sociedad, sino para nosotros mismos.
El resurgir es un camino duro, sí, es complicado y no siempre se consigue. Pero si se logra, supone la diferencia entre la esclavitud social y la libertad. Libertad, para vivir la vida que realmente anhelamos, sin más barreras que las universalmente impuestas para salvaguardar el bien común y las que nosotros creamos convenientes. Al fin y al cabo, nosotros decidimos. Decidimos vivir o morir. Reír o llorar. Gritar o permanecer en silencio. Ser o no ser.